
Sí, van a seguir pidiendo algunos el envío de pegatinas de Obey, pero estos canales facilitan una nueva dinámica de intercambios directos entre creadores y pegadores, una serie de conversaciones hasta cierto punto autogestionadas que responden al nuevo paradigma.
Y esta nueva dinámica ilustra sobre todo el canal que se retroalimenta y se ha expandido en particular en los últimos cinco años, utilizando dinámicamente y en partes iguales internet, los envíos físicos por correo, la intervención callejera, y la vuelta a internet para compartir el posicionamiento de la obra y volver a reiniciar el ciclo de intercambios.