Han hecho bien en recordarme que hablar de 1.125 kilómetros de muro el la frontera entre Estados Unidos y México es una manipulación exagerada de los hechos. Es cierto, no estamos hablando de muro sino de una barrera que no será necesariamente física en muchas partes. Incluirá nueva infraestructura de carreteras e iluminación para la persecución de inmigrantes, radares y sensores a nivel del suelo, cámaras capaces de seguir objetivos específicos durante largos recorridos, tecnología inteligente de vallas, ampliación del uso de vehículos aéreos de vigilancia autopilotados y un aumento de torretas vigía.

Así se describe en los comunicados de prensa del DHS (Department of Homeland Security) cuando otorgó un contrato millonario a la empresa Boeing para desarrollar estos servicios como parte del SBI (Secure Border Initiative - Iniciativa Frontera Segura) y en la información que también ofrece Boeing cuando habla de esta "barrera defensiva", parte de los servicios que Boeing ofrece dentro de su extensa fabricación de armas y equipamiento militar para el gobierno de Estados Unidos y aquellos que se lo puedan permitir. En este caso el contrato del que Boeing es la empresa líder es tan sólo de $80 millones y se centra en una red de 1800 torretas de vigilancia equipadas con alta tecnología y acompañadas por los mencionados aviones espía vigilando la frontera. El contrato es de tres años y con la posibilidad de ser ampliable inicialmente en periodos de un año hasta tres veces para poder acomodar los $2000 millones que se calculó inicialmente que costaría el proyecto. El congreso de momento solamente ha aprobado $1200 millones.

También resulta interesante apuntar que mientras se anuncio el 21 de septiembre que Boeing ganó el contrato para desarrollar esta "barrera virtual" el congreso estadounidense no aprobó el proyecto de ley y su presupuesto para el mismo proyecto hasta ocho días más tarde, el 29 de septiembre. La ignorancia de los procesos democráticos haría pensar que tendría que haber sido al revés. Pero mientras la militarización de la sociedad, una concepción de la exclusión social segura de si misma e inconsciente de los demás, y una cómplice interpretación del crecimiento económico podemos estar tranquilos que estamos ante algo desafortunadamente familiar y hasta irrelevante por cotidiano.

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