"Barcelona es hoy, como tantas veces antes, una ciudad asediada. Quienes quisieran verla sometida no son ya ejércitos enemigos, ni regímenes políticos que detestan su amor por la vida o su capacidad para generar y albergar mundos, y mucho menos sus cíclicos estallidos de insolencia colectiva. Quien ansía ocupar Barcelona y avasallarla es, hoy, un capitalismo financiero internacional que ha descubierto en el territorio una fuente de enriquecimiento y que aspira a convertir la capital catalana en un artículo de consumo con una sociedad humana dentro. Por supuesto, ése es un fenómeno que afecta a otras muchas ciudades del mundo, todas ellas objeto de recalificaciones masivas al servicio de los intereses de las grandes multinacionales multinacionales; todas ellas víctimas de la codicia de un sistema de mundo al que no le importa deformarlas hasta convertirlas en su propia caricatura o parodia; todas ellas convertidas en grandes máquinas de excluir y expulsar a cualquier habitante o forastero considerado insolvente..."
La ciudad mentirosa. Fraude y miseria del "Modelo Barcelona"
Manuel Delgado Ruiz

Así arranca un volumen que aúna una muy necesaria y vigente crítica a los modelos que han permeado el discurso de la gestión urbana en las últimas décadas y que han supuesto una dialéctica tramposa, a menudo vacía, que a través de su dominio en los canales de masas, ha logrado dominar el escaparate de la ciudad en occidente. Partiendo de Barcelona, pero con una perspectiva que la hace vigente para una crítica de los modelos capitalistas dominantes en otros lugares, el antropólogo Manuel Delgado ofrece una elaborada revisión de algunos de sus ensayos que se ofrecen críticas y perspectivas que a muchos le resultarán incómodas y sorprendentes por su dureza, y la vigencia que desafortunadamente entrañan. Para aquellos quizás más acostumbrados a un análisis crítico de la desigualdad social en torno a grandes metrópolis, encontrarán algunas similitudes con el análisis de por ejemplo David Harvey o Neil Smith, y podrán indagar en los aspectos dirigidos a la idiosincrasia de Barcelona. Mientras que para aquellos no tan acostumbrados con estos materiales el libro es una oportunidad para profundizar en la crítica y transformación necesaria de los modelos vigentes desde una edición poco habitual en el panorama hispanohablante.

Es cierto que mientras en ocasiones el volumen indaga y desarrolla análisis bastante complejos, como por ejemplo aquellos del continuismo en la gestión urbana en la ciudad de Barcelona que se retrotraen al periodo franquista o aquellos que exploran episodios concretos de movilizaciones urbanas para ilustrar políticas impositivas, en otras ocasiones pudiera parecer genérico y algo superficial. Ocurre en particular cuando toca nociones que sin mayor desarrollo se quedan en estereotipos, por ejemplo en ese párrafo de partida habla de las grandes corporaciones internacionales como motor principal de la transformación ciudadana capitalista fuera de la ciudadanía. Mientras comparto la perspectiva crítica con esas fuerzas, creo que no son únicas, exclusivas, y que junto a ellas hay toda una serie d redes con diferentes niveles de interconexión representando a menores grupos de poder, intereses locales, y jerarquías históricas que expanden o desmontan esa culpa genérica y simplificada de la "corporación multinacional". Del mismo modo, para un libro que es relativamente tan actual (2007) y toca algunos aspectos muy recientes pareciera que es algo idealista al ensalzar la capacidad de respuestas colectivas ciudadanas como vehículo de protesta frente a la estructura vertical de las democracias occidentales, sin ahondar en como estas muestras, como por ejemplo las recientes manifestaciones de la derecha en España, son también ejemplo de una movilización apoyada y dirigida por viejas élites del poder, que tomando la calle reproducen las luchas por el control de la gestión pública a pie de pancarta, y que no representan necesariamente un espíritu transformador y participativo sino la constatación del bipartidismo y la tensión entre esos actores. Delgado tampoco pareciera pasar de arañar en uno de sus más estimulantes argumentos el atacar como las estrategias que promueven asentamientos multiculturales, en realidad alimentan o buscan la dispersión organizativa de los grupos más empobrecidos en lugar de la integración social que anuncian tener como objetivos, en parte por falta de datos, ejemplos, o contra argumentos.

Y sin embargo estos aspectos donde "La ciudad mentirosa" sea quizás más débil son sobre todo apreciaciones que quizás buscan y añoran una mayor profundidad en una obra que sigue antojandose como gran punto de debate y acción, ofreciendo no sólo a una serie de preocupaciones raramente presentes en el discurso popular en torno al urbanismo y el desarrollo social, sino que sobre todo elabora una crítica dura, comprometida e incómoda, que desmonta y revela muchos de los mecanismos vigentes que hacen ciudad beneficiando a unas élites, generando imágenes a espaldas de la búsqueda de la equidad social y la justicia medioambiental.

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