"La cultura capsular del automóvil, la mercantilización e individualización de la vida social y el síndrome de la violencia, justifican la interiorización de la calle y la plaza, su aislamiento de los espacios públicos, convertidos sólo en redes de flujo automotor. La introducción de barreras al acceso como muros, estacionamientos, medios electrónicos de vigilancia y guardias armados, privatizan, elitizan y fragmentan lo público y coartan la libre circulación y la apropiación colectiva. Los centros comerciales, los fraccionamientos o unidades habitacionales cerradas y barreadas, los complejos autosuficientes de oficinas y los clubes privados, son ejemplos conocidos por todos.

La nueva plaga destructora de la cultura material urbana es hoy la sobrevaloración de la publicidad mercantil propia de la globalización. Los medios de transporte público y aún los automóviles operan interna y externamente como avisos publicitarios móviles; el mobiliario urbano soporta publicidad; se superponen anuncios a las fachadas de los inmuebles, o ellas se vuelven un anuncio de colores y mensajes agresivos; miles de "espectaculares" se instalan en los tejados y las paredes de los edificios; en los ejes de flujos y los corredores urbanos, disputando el espacio a las miles de antenas de los medios de comunicación electrónica. Recorrer y vivir la ciudad es enfrentarse a la agresión visual de la publicidad, que disuelve y recubre y cualquier rasgo patrimonial y vuelve bastarda cualquier identidad en aras del "libre mercado".

El resultado no es la dialéctica de la combinación de lo viejo y lo nuevo, sino la de la destrucción de lo viejo por lo nuevo. No se trata de la hibridación cultural por reapropiación de las formas culturales materializadas, sino del choque destructivo y excluyente de unas contra otras, en el que inevitablemente perecen las heredadas, las reconocidas y apropiadas por la mayoría de la población, a las que se etiqueta con el falso sello de lo no moderno, lo no global. Paradójicamente, esta trasnacionalización banal de la ciudad repele a quienes quieren apropiarse de las identidades y formas culturales diversas a su cotidianidad, donde conviven otras identidades pasadas con la modernidad, lo que hace atractivo a lo diverso; se socava así la potencialidad de la industria del turismo y la cultura propias y diferentes."

La ciudad incluyente - Un proyecto democrático para el Distrito Federal
Emilio Pradilla Cobos - Demetrio Sodi de la Tijera, 2006

Breve entrevista radiofónica con Emilio Pradilla Cobos sobre el libro y la Ciudad de México (Formato Real Media)

Temas: 

Comentarios

Un matiz

¨... privatizan, elitizan y fragmentan lo público y coartan la libre circulación y la apropiación colectiva...¨

A leer algo como lo anterior siempre me pregunto a que apuntará verdaderamente (no dudo de las certezas del que la pronuncia).

Creo que la problematica urbana del espacio publico actual, es el basico miedo al otro. Como bien se apunta: la individualizacion es ley y religion sagrada en estos tiempos, pero la reafirmacion del individuo: ¿lleva directamente al miedo al otro, a las otras individualidades?

Es demasiado domingo para poder seguir: espero que se me haya entendido. Cualquier cosa mañana (con más neuronas) sigo mi idea.

 

saludos

Añadir nuevo comentario