
"¿Por qué, señor? No encontrará usted un hombre que tenga algo de intelectual, que esté dispuesto a dejar Londres. No señor, cuando un hombre está cansado de Londres, está cansado de la vida pues en Londres está todo lo que en la vida se puede buscar."
Vida de Johnston, James Boswell.
Esta cita, descontextualizada, modificada en varias versiones, es desde hace mucho uno de los lemas oficiosos de la ciudad de Londres. Y su mensaje es tan falso, tan autolegitimador, tan arrogante, que por esa misma razón encierra algunas de las ideas que atrapan la identidad de Londres y se convierte en parte de su verdad. Y aún así Londres sigue siendo eso y mucho más.

Habían pasado algo más de siete años desde que estuve allí. No desde mi última visita, que no había existido hasta ahora, sino desde el fin de mi estancia que duró cinco años. Mucho ha cambiado y Londres sigue estando igual. Fascinante lo facil que se me antoja volver a meterme de lleno en la ciudad, volver a vivirla cotidianamente, fascinate como se reactiva el detallado mapa mental, lo facil que se hace navegar un entorno que fue segundo hogar. Fascinante revivir la misma sensación de amor-odio, renovados vicios y virtudes. Me ha hecho empezar a rebuscar entre algunos escritos de aquellos días para intentar ofrecer esas impresiones que en buena parte me parecen tan vigentes. En ello estoy, y mientras tanto está la tira de fotos de esta breve visita que nos ha servido como reconciliación, como desmitificación, como recuerdo y actualización.

Y dentro de esa idea, habitual en tantos lugares, de las múltiples urbes, de la multitud de lecturas, de todos los Londres que son el mismo, fascina pensar lo fácil que fue extrapolar esa cita de La vida de Johnson, cuando que la obra de Boswell ofrece a menudo la misma complejidad y lecturas que se antojan hoy tan relevantes como entonces.
"Señor, si desea tener una noción justa de la magnitud de esta ciudad, no puede quedarse satisfecho viendo sus grandes calles y plazas, pero ha de examinar la multitud de innumerables callejuelas y patios. No es en los grandes alardes de los edificios, pero en la multiciplicidad de la vida humana que está hacinada junta en la que la maravillosa inmensidad de Londres se constituye."
"La vida de Johnson" James Boswell.
















Comentarios
Daniel,
Daniel,
totalmente de acuerdo; además debimos de coincidir en Londres viviendo, pues yo residí allí un puñado de años (en dos períodos 95-97 y 99-00). Es adorable, y profundamente odiable; en ese sentido, para mí, igual que Madrid, desasosegante a la vez que cautivadora, tan diferentes a mi controlada/ble Barcelona.
La palma se la lleva desde luego Londres: es verdad que contiene todo (eso es verdad, Daniel, incluso más, a mi parecer, que NYC), pero a la vez es la nada, el desasosiego puro, el frío.
Eso sí, yo también estuve hace poco, y creo que sí se ha cambiado: se ha "mediterráneizado", si se me permite la licenicia: mucha más vida en las calles, algo más de alegría, frente a aquél L. lleno de ratas (literal) de mediados del 95.
Un abrazo y que sigas bien. Andrés
Gracias y muy
Gracias y muy interesante,
Seguro que coincidimos del todo, mi periplo fue 95-00. Aunque he de admitir que cada vez me intriga intriga más como lo ajustas a ese eje referencial Madrid-Barcelona, al punto de hacerme pensar por un instante si DC será parecido a Barcelona en alguno de los aspectos que mencionas... No lo creo, pero ya me tienes pensando en que medida sería posible.
Curiosa la idea del Londres mediterraneo, es lo que Rogers y muchos de la escuela formada en torno a su entorno en la que en buena medida me eduqué buscaban, y ya en los 90 empezaron a lograr. Aunque le queda un largo trecho a la ciudad para reunificar discurso con realidad, el ejemplo de la Tate Modern y sus fallos casi 8 años despues se antojan oportunos. Pero supongo que se antoja tema para que lo tratemos en otra ocasión.
Saludos,
Daniel
Brevemente,
Daniel, brevemente, porque entro en clase:
. El eje Londres / Madrid es el pasado, y el eje Barcelona / Madrid es el presente (y el futuro): A Londres fuí por trabajo, encontré el amor, que luego lo perdí; a Barcelona vine por amor, encontré trabajo, y los mantengo los dos.
. Estoy seguro de que DC es "tu" Barcelona: pequeño, claro, y controlable, sin contaminaciones del pasado.
. Algún día se le reconocerá a Rogers haber sido un avanzado al plantear criterios de sostenibilidad a través de la densidad con 15 años de antelación, y se le perdonarán los errores de sus edificios más flojos (que no son culpa suya, lo sé): "Cities for a small planet" debiera ser un manual de obligada lectura (además es ameno) al entrar en las escuelas de arquitectura. Lo que le ha pasado a Londres (lo bueno), es en un 80% responsabilidad suya. Gracias y hasta pronto. AM
Ejes haciendo redes...
Cierto, historia con algunos puntos comunes, yo encontré ese amor en Londres que mantengo hoy aquí en DC, que en buena medida (o a veces) se porta como describes, aunque se antoja un descanso con oportunidad de regreso no muy lejano en el futuro...
Lo de Rogers está muy acertado, aunque le costó en muchos lugares compensar el prestigio ganado con un trabajo que buscaba la sostenibilidad urbana, con el desinterés o despecho de algunos de sus colegas más apegados a la idea del edificio mientras que el ramificaba sus esfuerzos en política urbana. Irónicamente fue uno de los fundadores de mi programa de postgrado y le tuvimos entre muchos en la última presentación del curso, en mi equipo presentamos dos alternativas, dos escenarios, muy dispares y la liamos buena. La verdad es que fue una conversación interesante sobre un hipotético caso de densificación de un pueblo-suburbio en la periferia de Londres. Tema para otra historia...
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