
¿Por qué necesitan las naciones un pasado? Porque necesitan un "nosotros", una designación de lo que sus ciudadanos tienen en común. Incluso si esta identidad es en cierto extremo ficticia [ ] eso no hace que sea menos real. Un pasado común es útil, muestra lo que "la gente" siempre han tenido en común, lo que han compartido durante mucho tiempo. ¿De que otro modo se puede decidir quien pertenece y quien no?
Lolle Nauta, La democratización de la memoria

Los peniques estirados son monedas deformadas con motivo conmemorativo de un evento o como souvenir tras una visita. Habitualmente una moneda de poco valor se utiliza en una prensa de doble torno para ser trasformada con motivos del lugar visitado.
El Sixth Floor Museum – conocido popularmente como Museo Kennedy – en Dallas Texas, conmemora la vida, obra y eventos que rodearon la muerte de John F. Kennedy. Localizado en la sexta planta del almacén de libros desde el que se asume que el presidente fue disparado se encuentra. En la carretera enfrente del edificio el lugar donde el presidente recibió los impactos está marcado con una cruz sobre el asfalto que se repinta habitualmente. Los recuerdos del museo no tienen agujero.

"La democratización de la memoria no es un proceso de harmonización. Es contradictorio, sacando a la luz episodios desconocidos y impopulares de al historia. No debería marginalizar otras actitudes del pasado pero debería cuestionarlas. Las controversias que empieza se pueden llevar pública y pacíficamente, y pueden incluir el debate de los símbolos a través de los que individuos y grupos intentan reconciliar su pasado."

















Comentarios
Envidio la buena digestión
Envidio la buena digestión de mucha gente. Pero sobre todo lo que esa digestión debe a ese antiácido que siempre ha significado Hollywood.
Manufacturando historia...
Cierto, aunque en el caso de JFK la verdad es que la película del mismo nombre aunque algo ladrillesca apuntaba a las irregularidades del atentado. No tanto a la más turbia presidencia y vida de Kennedy que es tema sacrosanto apenas tocado como ocurre con tantas hagiografías de presidentes estadounidenses. Mientras tanto, en general, pero en particular en este museo y lugar, JFK no se puede concebir sin impacto de bala. El recuerdo que se celebra lleva ese agujero.
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