No es tanto que Estados Unidos sea un país sin historia, o sin memoria histórica, sino que es paradigma de la creación histórica, de la fantasía colectiva como legado popular, y de la ejecución social del binomio patria y capital a través de está herramienta. Así el recuerdo, o el olvido, del Primero de Mayo, se desvanece victima del esta dinámica, tan dominante que parece natural e imperecedera.

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