
No ser noticia es no ya ser ayudado, levantado, transformado, es no ser considerado, es ser olvidado. Lo que ocurre entre la población Palestina sólo tendría dos maneras legítimas de no ser noticia.: bien que no hubiera nada que contar, que la situación fuera tan plácida, tan estable y de progreso que lo que allí suceda careciera de interés, o bien que la miseria sea tan cotidiana, que el aumento de represión, de falta de responsabilidades cívicas, que la desigualdad sea cada vez más asimétrica y que no nos importe, que sea ignorable, que no merezca pasar por ello. Es otro tipo de olvido.
Son bastantes las iniciativas que intentan evitar que esto sea así. Por ejemplo está Ilumina Gaza buscando hacer ese tipo de ruido en la blogosfera, generando ese ruido, esa luz que impida ignorar el problema, como también está la recogida de firmas para recordar y pedir el fin del sitio de Gaza. Muchos son los lugares amigos que se mantienen al día más frecuentemente, como el paso porbiTs RojiVerdes o los avisos que me lanza el amigo Júcaro. Lugares que junto a otros muchos buscan eliminar ese tabú que querría que no se hablase de temas delicados, de los temas que nos son realmente importantes.
No sería inusual decir que llega tarde esta nota sobre la situación en la franja. Pero sólo sería cierto si no hubiera nada que reivindicar, nada que cambiar. Hemos de buscar mecanismos para levantar aquellos temas que creemos esenciales, hemos de aprender a hablar a destiempo, a gestionar la prioridad en la comunicación, marcar otra dinámica frente a los espejismos. Sin noticias de Gaza ha de ser noticia.
Imagen de Pere Albiac
Los pies en la tierra
Es bueno recordar de vez en cuando que hay mil cosas al nivel del suelo contra la que clamar como para perder demasiado tiempo con lo abstracto. Ése es todo el realismo y el pragmatismo que yo entiendo, el que considero verdadero, no el que pide que nos aterciopelemos todos a cambio de nada.
Además, creo que aquí tenemos uno de los más claros ejemplos de que es necesario fomentar, construir, consumir y escudriñar nuevos canales. Hasta que esto no sea así no podremos hablar tan alegremente de "nuestra" libre opinión, de la "opinión pública", etc. sino que viviremos contaminados por los humos que inevitablemente traga el que va a rebufo.
Ah, y gracias por recordar ese concepto de hablar a destiempo. Ya lo tenía casi olvidado y ha sido agradable recordar el momento de su descubrimiento y releer un par de cosas. De verdad que es una idea muy acertada que contiene su pizca de desobediencia, eso que se encuentra en el fondo de lo que hemos estado hablando últimamente.
Saludos.
Gracias Jimmy, ahí estamos,
Gracias Jimmy, ahí estamos, nos hará falta lo abstracto (de hacernos falta) para entender formas pero sin contenido nos valdrá de poco. Y gracias también por animarme y contribuir a esa desobediencia fuera de lugar, tan necesaria y difícil de desarrollar. Al pensar u oír que no es el momento para cierta cosa cada vez me planteo más que quizás sea el más adecuado de los momentos.
Saludos,
Daniel
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